Cucarachas

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Los blatodeos (Blattodea, del latín Blatta, «cucaracha» y del griego eidés, «que tiene aspecto de»), conocidos también como cucarachas, son un orden de insectos hemimetábolos de cuerpo aplanado, que miden del orden de 3 cm a 7.5 cm. Se conocen más de 4.500 especies.
Alimentación
Las cucarachas son generalmente omnívoras. Aunque son incapaces de digerir la celulosa por ellas mismas, mantienen una relación de simbiosis con protozoos que sí lo hacen, lo que les permite extraer nutrientes. En este aspecto se parecen a las termitas, e investigaciones actuales sugieren que el género Cryptocercus está más estrechamente relacionado a las termitas que otros blatodeos. Algunas especies están estrechamente relacionadas con las viviendas y se localizan en estos casos cerca de cubos de basuras o en la cocina.
Riesgos sanitarios
Un estudio nacional en los EE. UU. (2005) en factores que predisponen al asma en estudios infantiles en el interior de las ciudades demostraba que los alergógenos provenientes de cucarachas parecen empeorar los síntomas de asma más que otros factores conocidos. Este estudio, financiado por el Instituto Nacional de Ciencias de Salud Medioambientales (NIEHS) y el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Contagiosas (NIAID), es el primer estudio a gran escala para clasificar factores de asma según la severidad.
Control preventivo y biorracional
Hay diversos parásitos y depredadores de las cucarachas, pero pocos de éstos han resultado altamente efectivos con las cucarachas para el control biológico. Las avispas parasíticas de la familia Evaniidae son insectos depredadores que atacan a las ootecas. Las avispas de la familia Ampulicidae son depredadores de cucarachas adultas y ninfas (por ejemplo Ampulex compressa). La lagartija, el gorrión común y el ciempiés son probablemente depredadores efectivos de cucarachas, pero en el caso de este último en domicilios las personas encuentran inaceptable la presencia de otros insectos.
Las medidas preventivas incluyen mantener los alimentos almacenados en contenedores estancos, cubos de la basura que tengan una tapa hermética, la limpieza frecuente y escrupulosa de la cocina y aspiraciones regulares. También se tendrían que reparar potenciales escapes de agua, como grifos que gotean. Es también necesario sellar cualquier posible punto de entrada: los zócalos, así también agujeros entre armarios de la cocina, tubos, las ventanas y las puertas con un poco de lana de acero o red de cobre y un poco de cemento, masilla o silicona.
Control químico
Sólo en aquellos casos en que no se ha cumplido alguna de estas medidas preventivas se puede producir la infestación. Una vez que se instaura una infestación de cucarachas, se puede aliviar el problema con el control químico. No obstante el análisis de las causas y la adopción de medidas correctoras pueden reducir el riesgo de re-infestación. Insecticidas (imiprotrina), las estaciones de cebos que contienen hielos en base de hidrametilnona o fipronil o de otros biocidas, así como las pólvoras de ácido bórico, son tóxicas para las cucarachas.
Los cebos con ovicidas son también bastante eficaces para el control de una población de cucarachas. Adicionalmente composiciones de deltametrina son muy efectivas.
Disminuir la temperatura del hábitat cerca del punto de congelación puede esterilizar la mayoría de los huevos. Este método puede ser práctico en casas rurales, pero es altamente impracticable en ciudades.
En Asia, los propietarios de coches usan hojas de pandanus como repelente natural para cucarachas en sus vehículos.
Las cucarachas P. americana pueden estar cerca de tres meses sin comida y un mes sin agua. Viven frecuentemente al aire libre; prefieren climas cálidos y se considera que son mesófilos estrictos. Sin embargo son lo bastante adaptables como para sobrevivir a temperaturas próximas a la congelación



