Roedores
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Los roedores (Rodentia) son un orden de mamÃferos placentarios con aproximadamente 2280 especies actuales; es el orden más numeroso de mamÃferos, con un 42% de todas las especies vivientes. Pueden hallarse en gran número en todos los continentes salvo la Antártida. Los roedores más comunes son los ratones, ratas, ardillas, tamias, puercoespines, castores, hámsteres, jerbos y conejillos de indias.
Los roedores tienen incisivos afilados que usan para roer la madera, perforar la comida y morder a los depredadores. Muchos se alimentan de semillas o plantas, aunque algunos tienen dietas más variadas. Algunas especies han sido consideradas históricamente como plagas, comiendo semillas almacenadas o esparciendo enfermedades. Muy pocos son los roedores que se han extendido como especies hemerófilas o animales de compañÃa, pero son los que dan la imagen del grupo en general. Por otra parte, numerosas especies apenas han sido investigadas y tienen una difusión muy reducida.
MorfologÃa
La mayorÃa de los roedores tienen patas cortas, son cuadrúpedos ( se mueven a cuatro patas) y son relativamente pequeños. Su caracterÃstica común principal son los dos incisivos, de gran tamaño y crecimiento continuo, situado en el maxilar inferior y superior, y que solo están cubiertos de esmalte en la parte frontal. En la parte interior, la dentina queda expuesta. A pesar de su caracterÃsticas comunes, los roedores han desarrollado una gran variedad de formas según su hábitat y el estilo de vida.
Difusión
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Los roedores han alcanzado una difusión casi por todo el mundo; originalmente sólo estaban ausentes en la Antártida y las islas aisladas – como por ejemplo las islas que forman Nueva Zelanda y la mayorÃa de islas del PacÃfico. Juntamente con los murciélagos, los roedores son el único taxón de euterios que colonizaron el continente australiano sin contribución del hombre, representados por la familia de los murinos (roedores del Viejo Mundo). Aunque existe un grupo de roedores acuáticos, estos animales nunca han adoptado el mar como hábitat.
Algunas especies como el ratón, la rata negra o la rata común, han alcanzado una difusión por todo el mundo gracias a su asociación con los hombres, de manera que actualmente se pueden encontrar roedores en cualquier lugar donde haya hombres.
Alimentación
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Los roedores son mayoritariamente, pero no completamente, herbÃvoros. Según la especie, el hábitat o la estación del año, los roedores consumen cualquier parte de la planta: las hierbas, las hojas, las semillas y las nueces, pero también las rama, la corteza, la raÃz y los tubérculos. Una de las razones principales del éxito evolutivo de los roedores es probablemente el hecho de que han conseguido combinar como casi ningún otro grupo de mamÃferos la herbivorÃa con un tamaño corporal pequeño – la mayorÃa de los otros mamÃferos herbÃvoros son significativamente más grandes.
Hay muchas especies que son puramente herbÃvoras, mientras que otras son parcialmente omnÃvoras y se alimenta sobre todo de insectos, gusanos y otro invertebrados. Son ejemplos las ardillas, los glÃridos, algunos muroideos o las ratas topo.
También hay unas cuantas especies que se alimentan principalmente casi únicamente de insectos y otros bichos. Son ejemplos algunos géneros de ratones del Nuevo Mundo, como el ratón de saltamontes (que recibe el nombre de su alimento principal) o Oxymycterus, asà como el grupo Ichthyomyini, que se alimentan de insectos acuáticos, crustáceos y peces. La especie Colomys goslingi y las ratas de agua australianas se alimentan sobre todo de peces, mientras que los representantes de Deomyinae como Deomys ferrugineus o Lophuromys se alimentan principalmente de insectos.
Roedores “perjudiciales”
Entre doscientas y trescientas especies son consideradas plagas agrÃcolas o alimentarias. En particular, permanecen en las regiones productoras de alimentos, donde se comen los cultivos o destruyen las raÃces y los tubérculos debido a su vida subterránea. Los hombres son con frecuencia la causa original, ya que invaden los hábitats naturales de los animales. A causa de la transformación de sus hábitats en regiones dedicadas a la agricultura y la reducción de sus fuentes de alimentación, muchas especies se ven obligadas a encontrar nuevas fuentes. En Indonesia, por ejemplo, se pierde aproximadamente un 17% de la producción de arroz por culpa de los roedores. Estos roedores representan una competencia para los intereses económicos y por lo tanto son perseguidos. Las especies como los ratones y las ratas también entran en almacenes y tiendas cuando buscan alimento. También pueden dañar las infraestructuras, como los diques o los tubos.
Además de los daños materiales que causan los roedores, algunas especies son conocidas como portadoras de enfermedades y, por lo tanto, representan una amenaza para el hombre. Las infecciones pueden tener lugar de diversas maneras: los mordiscos pueden transmitir enfermedades como la pasteurellosis o la rabia, aunque los portadores de la rabia con menos frecuencia que otros grupos de mamÃferos. Por sus excrementos pueden tener lugar la transmisión de la salmonelosis y la leptospirosis, asà como la fiebre hemorrágica viral. El consumo de roedores, que como se ha dicho anteriormente es habitual en paÃses no europeos, puede ocasionar la transmisión de la triquinosis. Entre las enfermedades más conocidas se encuentran las transmitidas por las pulgas que parasitan los roedores, como el tifus o la peste, que en diversas pandemias han costado millones de vidas humanas.
Amenazas
La amplia difusión de algunas especies hemerofÃlicas no ha de ocultar el hecho de que la mayorÃa de roedores tienen una difusión reducida y que mucha especies están en peligro o amenazadas. Las causas son la intensa persecución de animales considerados como plagas (por ejemplo, los perritos de las praderas), la caza por su carne o su pelaje (como en las chinchillas), la destrucción de su hábitat (que afecta sobre todo a las especies de bosque) y la competencia de los neozoos, introducidos por el hombre o no.
La UICN lista treinta y una especies de roedores como extinguidas. Aparte de algunas especies australianas, se trata principalmente de especies endémicas de islas. Entre otras, se encuentra la jutia gigante, algunos tipos de jutias y equÃimidos de las islas del Caribe, el género Megalomys, una especie de Sphiggurus, la rata gigante de Gran Canaria; y en Australia una especie de Conilurus y una de Leporillus, y diversas especies de ratones saltadores. La UICN lista cincuenta y seis especies como en peligro grave y noventa y ocho como amenazadas. Hay cinco especies sin suficiente información disponible, que son listadas como especies “con datos insuficientes”.




